jueves, noviembre 04, 2010

lunes, octubre 18, 2010

Cuento (que incluye monos excitados) de Sławomir


LA ISLA DEL TESORO

Tronchando la maleza con machetes, avanzábamos despacio hacia el interior de la isla. Por fin estábamos sobre la pista correcta. Un último esfuerzo y encontraríamos el legendario tesoro del capitán Morgan.

—Aquí —dijo Gucio, mi compañero, y clavó el machete en el suelo bajo un baobab de amplias ramas. Era el lugar que, antaño, en un mapa cifrado, había señalado con una cruz la propia mano del capitán.
Tiramos los machetes y agarramos las palas. Pronto descubrimos un esqueleto humano.
—Todo concuerda —dijo Gucio—. Bajo el esqueleto debe de haber un cofre.
Allí estaba. Lo sacamos del hoyo y lo pusimos debajo del baobab. El sol llegaba a su cenit, los monos excitados, saltaban de una rama a otra; el esqueleto mostraba sus dientes sonriente. Respirando pesadamente, nos sentamos encima del cofre.
—Quince años —dijo Gucio.
Era el tiempo que habia transcurrido desde que empezáramos a buscar el tesoro.
Apagamos los cigarrillos y cogimos unas barras de hierro. Los monos gritaban cada vez más, al igual que los loros. Finalmente, la tapa cedió.
En el fondo del cofre yacía una hoja de papel, y en ella: «Besadme el culo. Morgan.»
—El objetivo nunca es lo importante —dijo Gucio—. Lo que cuenta es es esfuerzo de perseguirlo, no el hecho de alcanzarlo.
Maté a Gucio y volví a casa. Me gustan las moralejas, pero sin pasarse.

Sławomir Mrożek
La mosca (cuentos)
Acantilado, 2005.

lunes, junio 28, 2010

Ocupado en cosas menos importantes, B. W. cae en la cuenta de que han pasado ya muchos años desde la última vez que jugó con un patito de goma



El descubrimiento de un pato de goma en la jabonera, presunta propiedad de algún joven visitador precedente, contribuyó bastante a esta nueva y más feliz disposición del espíritu. Absorto por mil asuntos, hacía años que no jugaba en la bañera con un pato de goma, y quedé muy satisfecho al repetir la experiencia. Para quien tenga interés en saberlo, diré que si se mantiene el objeto con la esponja bajo la superficie el agua y luego se le suelta, salta fuera de un modo perfectamente estudiado para divertir a la más preocupada de las personas.

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The discovery of a toy duck in the soap dish, presumably the property of some former juvenile visitor, contributed not a little to this new and happier frame of mind. What with one thing and another, I hadn't played with toy ducks in my bath for years, and I found the novel experience most invigorating. For the benefit of those interested, I may mention that if you shove the thing under the surface with the sponge and then let it go, it shoots out of the water in a manner calculated to divert the most careworn.

De acuerdo, Jeeves (Right Ho, Jeeves)
P. G. Wodehouse
(Trad. de Emilia Bertel)
Anagrama

lunes, abril 26, 2010

James Turrell



- - -

Un poco cortado.
Mejor aquí.

jueves, marzo 04, 2010

Estreno de Mono. Mono Wilkins.



La pequeña de los Miñambres miraba con arrobo al mono que dormía en su cunita de mono junto al fuego:
—¿Qué nombre le pondremos, hermana? No lo tiene nuestro mono nuevo.
—Yo lo llamaría Eusebio Wilkins —respondió la Miñambres mayor, atusándose el bigote con marcial gallardía— Eusebio por Eusebio el de anchas espaldas y Wilkins por aquel Marinerito Wilkins: pícaro lobezno de mar que papá trajo de Normandía para que jugáramos a la pídola, a la Rueca Marianista y al Calvosotelo.
—Sí. Lástima de Wilkins. Me acuerdo de él muy a menudo, no creas. ¿Quién podía imaginar que al pobre le haría efecto la rubeola después de aquel golpe de mar?
La pequeña guarda silencio un instante y después le tiende la mano a la mayor. Hay trato.
—Llamémosle Wilkins, pues. Eusebio Wilkins. Y si me lo permites, querida, sugeriría también que esta misma tarde le lleváramos una ofrenda, un bonito presente, al dios de los monos de nuestro condado —Riqui Servicios, el de aterciopelada piel banana— para que Mono Wilkins crezca tamaño y viril y así, llegado el momento, pueda entregarse a los juegos más atrevidos con pericia y buen tino.
—Sea, hermana. De todos es bien conocido que una Miñambres no deja nada al azar y se precia tanto de su honra como de su prudencia y reciedumbre, lo cual ni es moco de pavo ni lo parece. Mas dejemos ahora que el mono nuevo repose, que su sangre se aquiete y su corazón se caldee, pues ya en sus sueños de mono se adivina un afán.

miércoles, marzo 03, 2010

La muerte de un dios con bigote



«Y de repente, el 5 de marzo de 1.953, murió Stalin.
Esa muerte irrumpió en el gigantesco sistema de entusiasmo mecanizado, de ira y de amor popular decretado por orden de los Comités regionales del Partido.
Stalin murió sin que estuviera planificado, sin la indicación correspondiente de los órganos directivos. Murió sin la orden personal del propio camarada Stalin. En aquella libertad, en aquella autonomía de la muerte había algo explosivo que contradecía la esencia íntima del Estado. Una confusión total se apoderó de las mentes y de los corazones.
¡Stalin había muerto! Algunos se sobrecogieron por el dolor: en ciertas escuelas los profesores obligaron a los alumnos a arrodillarse y, arrodillados también ellos y llorando a lágrima viva, leían el comunicado oficial de la muerte del Vozhd. Durante las asambleas funerarias, en las instituciones y en las fábricas muchos se sumieron en un estado de histerismo; se oían sollozos, gritos de mujeres fuera de sí, algunos se desvanecían. Había muerto el gran dios, el ídolo del siglo XX, y las mujeres sollozaban...
A otros les embargó un sentimiento de felicidad. El campo, desfallecido bajo el peso de la mano de hierro de Stalin, suspiró aliviado. El júbilo invadió a millones y millones de personas confinadas en los campos... Columnas de presos marchaban al trabajo en medio de las espesas tinieblas. El bramido del océano ensordecía el ladrido de los perros guardianes. Y de repente, como la luz de la aurora boreal, un clamor surgió de las filas: «¡Stalin ha muerto!». Decenas de miles de reclusos escoltados se transmitían la noticia los unos a los otros, susurrando: «La ha palmado... la ha palmado...», y aquel susurro de miles y miles de personas aulló como el viento. La negra noche reinaba sobre la tierra polar. Pero el hielo del océano glacial se había roto, y el océano rugía.
No pocos científicos y obreros, al enterarse de la noticia, sintieron confundirse dentro de sí el dolor con las ganas de bailar de felicidad.
El desaliento había cundido en el momento en que la radio había transmitido el informe médico de Stalin: «Respiración de Cheyne-Stokes..., orina..., tensión arterial...». El soberano divinizado exhibió de repente su carne débil y senil.
¡Stalin ha muerto! En aquella muerte había un elemento de espontaneidad repentina, infinitamente ajena a la naturaleza del Estado stalinista.
Lo inesperado del hecho hizo estremecerse al Estado, como lo había hecho temblar el ataque imprevisto que se abatió sobre él el 22 de junio de 1.941.
Millones de personas querían ver el cuerpo del difunto. El día del funeral de Stalin no sólo todo Moscú sino también las provincias, las regiones, se precipitaron a la Casa de los Sindicatos, donde se había instalado la capilla ardiente. Una cola de camiones procedentes de las provincias se extendía a lo largo de muchos kilómetros. El atasco de circulación llegó hasta Sérpujov y bloqueó la carretera que enlaza Sérpujov y Tula.
Millones de personas se dirigieron a pie hasta el centro de Moscú. Torrentes de gente, como negros ríos crujientes en el deshielo, impactaban entre sí, se aplastaban contra las piedras, se retorcían y despedazaban los coches, arrancaban de los goznes las puertas de metal. Aquel día murieron miles de personas. Las desgracias acaecidas el día de la coronación del zar en Jodinka empalidecieron en comparación con el día de la muerte del dios terrenal ruso, picado de viruelas e hijo de un zapatero de la ciudad de Gori.
Parecía que la gente iba al encuentro de la muerte en un estado de arrobamiento, con un sentimiento místico, cristiano o budista, de perdición irremediable. Era como si Stalin, el gran pastor, liquidara a las ovejas aún sin sacrificar, eliminando póstumamente el elemento de casualidad de su terrible plan general.
Reunidos en una asamblea, los colaboradores de Stalin leían monstruosos boletines de la milicia de Moscú, de las morgues, y se intercambiaban miradas. Su confusión iba ligada a un sentimiento nuevo para ellos: la ausencia de miedo ante la ira inevitable del gran Stalin. El amo y señor había muerto.»

Todo Fluye
Vasili Grossman
(Trad. de Marta Rebón)
Círculo de Lectores, 2008.

domingo, enero 24, 2010

Nino Borroso. Mutis Vertical.



Nino Borroso subió a una escalera. Su madre miraba. No supo qué hacer.
Y Nino ascendía. Y ella callaba.
Atravesó el cielorraso.
Despapareció.

martes, enero 19, 2010

Jeroglífico Noiquet



Llevábamos ya un rato con lo de los muslos fríos de José Noiquet cuando el timbre nos interrumpió.

—Disculpen un momento— les dije.

Abrí la puerta y sólo vi un papel amarillento sobre el felpudo.



Por un momento el mundo danzó ante mis ojos. Recordé a Kathleen, a Jimmy y a Connor. Todo nuestro esfuerzo —las reuniones en casa de La Turca, el marrón glacé a medianoche, las charlas con gente adinerada— había sido en vano. Y, por primera vez desde la muerte del Capitán Notario, lloré.

miércoles, diciembre 23, 2009

Método Holmes



—Esto sí que es un misterio —comenté—. ¿Qué cree usted que significa?
—Aún no dispongo de datos. Es un error capital teorizar antes de tener datos. Sin darse cuenta, uno empieza a deformar los hechos para que se ajusten a las teorías, en lugar de ajustar las teorías a los hechos.

Watson y Holmes en Escándalo en Bohemia.

viernes, diciembre 11, 2009

El método



Francis Bacon, Barón de Verulam, Vizconde de San Albano [no famoso pintor del siglo pasado], abrió camino a un método nuevo en su Novum Organum:

Véase este ejemplo de tanta molaridad: el aforismo 49 del Libro I:

El entendimiento humano no consiste en la visión imparcial, sino que está sujeto a la influencia de la voluntad y las emociones, lo cual crea un conocimiento fantasioso: el hombre cree más fácilmente lo que prefiere que sea verdad. Rechaza, por tanto, las cosas difíciles, debido a su impaciencia por investigar. [...]
Innumerables, en definitiva, son las formas, y a veces imperceptibles, en que las emociones colorean e infectan el entendimiento.

Repitamos:
el hombre cree más fácilmente lo que prefiere que sea verdad.

Por eso, digo yo, viene bien organizarse: o sea: un método. (Y así, hasta Popper y más allá).

(Y aquí, en latín y en inglés, el mismo 49 —y entero—, que la traducción está hecha un poco a contrapelo. A redropelo. A redropé:

XLIX
Intellectus humanus luminis sicci non est; sed recipit infusionem a voluntate et affectibus, id quod generat ad quod vult scientias: quod enim mavult homo verum esse, id potius credit. Rejicit itaque difficilia, ob inquirendi impatientiam; sobria, quia coarctant spem; altiora naturae, propter superstitionem; lumen experientiae, propter arrogantiam et fastum, ne videatur mens versari in vilibus et fluxis; paradoxa, propter opinionem vulgi; denique innumeris modis, iisque interdum imperceptibilibus, affectus intellectum imbuit et inficit.

XLIX
The human understanding is no dry light, but receives an infusion from the will and affections; whence proceed sciences which may be called "sciences as one would." For what a man had rather were true he more readily believes. Therefore he rejects difficult things from impatience of research; sober things, because they narrow hope; the deeper things of nature, from superstition; the light of experience, from arrogance and pride, lest his mind should seem to be occupied with things mean and transitory; things not commonly believed, out of deference to the opinion of the vulgar. Numberless, in short, are the ways, and sometimes imperceptible, in which the affections color and infect the understanding.

lunes, diciembre 07, 2009

Famosa Celebración Final del Gran Himeneo Molar



En la cual —además de alegre camaradería, arroz al horno, pólvora [terrestre y celeste], y baile al calor del hogar— hubo rock and roll del bueno (en el garaje y con luz blanca).

Véase.

You Not Me. Youthless.

viernes, octubre 30, 2009

Verbena Democrática



Por fin, oh Moutinho, oh amigos todos en la molaridad, vuelven a ponerse en marcha los engranajes del Gran Carillón Democrático de Molibdeno.

Pronto, de nuevo, alegre reporte, noticia excitante, sin par opinión.

Sirva esto como avance de lo por venir y como invitación a la ligera Verbena Molar que en este otro sitio —o sea: aquí— transcurre con placidez y mórbida contención sin miedo al golpe de abanico que le ponga fin.

miércoles, julio 08, 2009

Los gemelos Cuerpo preparan con ilusión sus vacaciones



- Para agosto, con suerte, la erisipela.

- ¡Benditos estreptococos!

lunes, junio 29, 2009

Camisetas democráticas



También la canícula puede ser democrática, amigos molares, y hay que pasarla con bien: libando fluidos fresquitos color champín y abanicándose con los Papeles Negros de los Trenzano, que buen ventalle son y, a su modo, la mar de democráticos.
Para ayudar a pasarla, evitar la hora mala, y, de paso, reconfortar el ánimo del buen Moutinho confirmándole que no he seduto empresonado ni mucho menos vençido ni deglutido, envío este mensaje de estío mientras hago girar mi perinola hasta casi perder el control.
En primer lugar, quiero informar a la molaridad toda de que aunque nuestros muy eficientes hombres del Servicio de Inteligencia Emocional (SIE) han buscado a Manuel El Patazas y a Sergei Dragutinovic con manos de goma y bolsas de cacahuete en lo alto del pene, no han hallado rastro de su paradero ni sombra de lo que fueron. Mas no hay que alarmarse ni, al menos por ahora, quemar orfelinatos, pues nuestros briosos agentes han contactado con el EVB (Educación en Valores Bureau) y con la prestigiosa PDA (Patrulla De Autoayuda) y ambas agencias recorren (pistola, linterna y bolita de alcanfor en mano) las madrigueras desaseadas de los psicopedagogos del Este de Europa y esperan hallar alguna pista, algún indicio, y allá a su frente: Estambul.

Además, me complazco en presentar al mundo molar las nuevas prendas juveniles para el bochorno de los días y el lucimiento en horas ya sin luz: así son las camisetas más democráticas jamás imaginadas. Algo de lo que nunca podrá presumir el protervo inquilinato del Palacio Francés, que tan gran desazón antiplebiscitaria trae a nuestras tardes de pan de molde y tisana expectorante. Justo lo contrario que el democrático maniquí que con tal distinción las exhibe y les otorga dignidad, a la vez que insufla en ellas ese hálito de constitucionalidad que le es tan propio.

lunes, junio 08, 2009

Homenaje a Svetlana o «Me gusta mirar con tarde caliente a las estrellas»



Mi amigo Lón, nuestro querido Ministro del Interior, estaba sentado en el sitio de los conocimientos cuando ha recibido esta adorable carta de Svetlana, que comparto con vosotros todos, amigos en la molaridad, para que os deleitéis con su encantador estilo:

«Hola!!! Me llamo Svetlana. Vivo en Rusia. A mi de 30 anos. Busco el amor, quiero amar y quiero que me amemos. Espero, mi carta no se quedara sin atencion.

Es interesante conocerte, probable, tanto como donde podia encontrar tu direccion del e-mail.

Soy ahora a tu explicare. Mi amigo estaba sentado en el sitio de los conocimientos, y ha conocido el hombre. Despues de la correspondencia, a ellos han comenzado las relaciones serias. El hombre ha escrito que el tiene un amigo, que quiere conocer tambien la mujer rusa. Mi amigo me ha invitado a conocer el hombre de otro pais. Me he puesto de acuerdo, porque oia que los hombres extranjeros muy bueno, respetan siempre a las mujeres y saben amar. Busco el amor, quiero tener las relaciones serias. He tomado tu direccion del e-mail y te escribo ahora. Espero, mi carta no se quedara sin atencion. Tambien el hombre, que me ha dado tu direccion del e-mail, pedia que diga nunca, quien me ha dado tu direccion. He prometido que dire nunca. Por eso, perdona, pero si me preguntaras, quien me ha dado tu direccion del e-mail, no dire.

Quiero contarte sobre. Trabajo enfermera. En el futuro quiero ser doctor. Me gusta jugar mucho al voleybol. Temprano me ocupaba del voleybol es serio.

Me gusta encontrarse con los amigos. Amo mucho los animales. Me gusta la naturaleza, me gusta hacer calor, el sol, amo navegar y atezarse. Tambien me gusta andar a las campanas. Mi la mujer romantica. Me gusta mirar con tarde caliente a las estrellas, pensar sobre agradable. Si en la calle el tiempo malo estoy sentada, las casas y miro el televisor o leo el libro. Me gusta leer los libros. Me gusta mirar las comedias. Pero mas de nada, amo escuchar la musica. No puedo sin la musica. Me gusta escuchar casi todos los.

En una carta no es posible contar todos los de si. Si me responderas, contare de todavia mas mucho interesante.

Con los mejores votos, Svetlana»

miércoles, junio 03, 2009

Cómo se te ocurre, Michael, bonico, robarle el maíz a Trevelyan, con lo mal inclinado que es el fulano. ¡Si sólo hay que verle la cara!




By a lonely prison wall
I heard a young girl calling
Michael they are taking you away
For you stole Trevelyan's corn
So the young might see the morn.
Now a prison ship lies waiting in the bay.

Low lie the Fields of Athenry
Where once we watched the small free birds fly.
Our love was on the wing we had dreams and songs to sing
It's so lonely 'round the Fields of Athenry.

By a lonely prison wall
I heard a young man calling
Nothing matters Mary when you are free,
Against the Famine and the Crown
I rebelled they ran me down
Now you must raise our child with dignity.

Low lie the Fields of Athenry
Where once we watched the small free birds fly.
Our love was on the wing we had dreams and songs to sing
It's so lonely 'round the Fields of Athenry.

By a lonely harbor wall
She watched the last star falling
As that prison ship sailed out against the sky
Sure she'll wait and hope and pray
For her love in Botany Bay
It's so lonely 'round the Fields of Athenry.

Low lie the Fields of Athenry
Where once we watched the small free birds fly.
Our love was on the wing we had dreams and songs to sing
It's so lonely 'round the Fields of Athenry.

The fields of Athenry
(Pete St. John, 1970's)

·Esta versión:
Charlie Haden Family & Friends
Del disco «Rambling boy», de 2008
Petra Haden la canta, Bruce Hornsby toca el piano
y Pat Metheny el guitarró.


martes, mayo 26, 2009

«No existe moralidad en un hecho.»



Anoche, viendo Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín / Gene Martin; 1972), la cual, por cierto, está muy bien, aunque yo me abstenga de recomendarla, me encontré con dos diálogos sensacionales: el primero sirve de homenaje a Darwin en su año y de enseñanza para todos y en concreto para científicos y periodistas («no existe moralidad en un hecho»). El segundo ha sido, según lo visto en blogs y lugares por el estilo, más comentado, y es un chispazo de humor inesperado y magnífico.
(Breve resumen del argumento, para hacerse más o menos una idea:
El transiberiano a principios del S. XX. El Prof. Sir Alexander Saxton / Chistopher Lee transporta una caja misteriosa en el tren. En ella: un antropoide fosilizado de miles de años de antigüedad, que luego escapa y va cambiando de cuerpo para sembrar el terror/sobrevivir. De ahí la inquietud de la Condesa Irina Petrovska y la duda del inspector Mirov.)

1.
Prof. Sir Alexander Saxton / Chistopher Lee:
— Esa caja de huesos, señora, podría haber resuelto muchos enigmas de la ciencia. Si la teoría de la evolución se confima, si la ciencia de la biología sufre una revolución, si llega a determinarse el origen del hombre...

Condesa Irina Petrovska / Silvia Tortosa:
— He oído hablar de la evolución. Es... es...inmoral.

Prof. Sir Alexander Saxton / Chistopher Lee:

— Es un hecho. Y no existe moralidad en un hecho.

2.
Inspector Mirov / Julio Peña:

— ¡Ustedes dos juntos! Bien está, pero: ¿y si uno de los dos es el monstruo?
Dr. Wells / Peter Cushing:
— ¿El monstruo? Imposible. Somos ingleses.

miércoles, mayo 20, 2009

(2) La olla ROTWELL



Bien. Bien. Bien. Albricias. Pan de Mo:
veo que vamos añadiendo (miel sobre hojuelas) datos a la controvertida historia de la olla ROTWELL:
Arrturo Gorrdon Pym nos habla de la localización secreta de la fábrica secreta de la ROTWELL secreta (al menos hasta hace tan poco), y andamos a la espera de la información que pueda conseguir de su gran amigo Kilguen McIslay de Stornoway; Martin David Robinson encuentra aviso sobre sus ancestrians; el desmayos sigue con su afición a la gastronomía sabrosona de alto riesgo (ya nuestra Oficina de Teclados Molares trabaja en una solución para su pizco de chorizo parrillero) y, por fin, Gamma Glo recela de la olla y teme a este (2), que aquí llega.
Entre tantos, y con el apoyo de la Molaridad toda, llegaremos a desentrañar el arcano ROTWELL, y dar, de paso, sosiego al buen Moutinho, reconfortar su excepcional espíritu democrático y honrar al eximio panteón de ilustres con el que ilustra sus comentarios (también democráticos).
Para todo ello nos serviremos hoy de unas imágenes algo desasosegantes (Moutinho, amigo, quizá deberías tomarte una o dos Pildorillas Tocqueville antes de darles paso en tu visor. Por si acaso. Te sentirás más seguro) que, según nos cuenta el Padre Vytautas (miembro honorífico del Lycée International du Colombophilie, ahí es nada), aparecieron en un disco compacto envuelto en celofán en el estómago de un Pichón coronado de Victoria que, por motivos que no especifica en su amable misiva, estaba destripando hace unos días en su laboratorio personal del puerto de Klaipėda.
Esperemos, así, que esta película nos dé algo de luz sobre la olla y las bondades o los peligros que brinda al mundo y a la democracia, y mantengámonos atentos a lo que la familia Pilono pudiera decir sobre particular tan turbador.

martes, mayo 12, 2009

(1) La olla ROTWELL



Ahora que la Humanidad conoce las benéficas propiedades, las muy grandes maravillas de la olla ROTWELL, muchos de nuestros lectores nos piden que indaguemos (un muerto viviente quizá utilizaría verbo cadáver: «pesquisar» por ejemplo) sobre la familia que durante tanto tiempo la custodió y que, en un momento del todo propicio, decidió hacerla aparecer ante nuestros ojos sorprendidos hace tan solo un par de semanas. Así, me pongo en contacto con Pintillo Pilono Jr. quien, a pesar de ser uno de sus miembros más jóvenes, parece haberse convertido en portavoz de la familia, y responde a mis preguntas con esta amable carta, de la que hoy ofrezco los primeros párrafos:

«La olla ROTWELL llegó a mi familia de manos del tío Pylon Pirracas Pylon, hermano o primo de alguien que hoy ya nadie osaría identificar sin miedo a perderse en la nutrida copa de nuestro árbol Pilono, tras un proceloso viaje por las Hébridas, en la primavera de 1.919, y desde entonces ha permanecido custodiada en secreto en un lugar que jamás mortal alguno podría llegar siquiera a imaginar. Hoy que la Humanidad conoce ROTWELL tampoco lo desvelaré; por muy variadas razones. La principal: el respeto a nuestros antepasados, que tanto callaron. Allí, pues, mi familia protegió la olla maravillosa de las miradas idiotas de quiromantes, protomentalistas y grafólogos; de todo ese circo indigno, en fin, del esoterismo y las ciencias ocultas. Y también de poderes en todo terrenales pero, al cabo, más peligrosos.
Sólo dos de nosotros gozaban del privilegio (y asumían así la inmensa responsabilidad) de acceder al lugar donde la bendita olla descansaba; en espera de que la Humanidad alcanzara el punto necesario de evolución para poder asimilar sus maravillas sin daño.
Y justo en ese punto acababan convergiendo todas las conversaciones de la Familia Pilono a poco que se encontraran en una situación propicia dos o más de sus miembros y nadie no avisado presente; quizá por la natural inclinación que toda persona tiene a buscar algo que dé trascendencia a su vida y quedar, de paso, en la Historia como eximio benefactor, o simplemente porque algunos de mis familiares (quizá yo mismo) se aburrían bastante más de lo que estaban dispuestos a admitir.
Así, regularmente aparecía alguien que creía ver señales inequívocas en los acontecimientos del siglo de que por fin el momento de que la olla ROTWELL brillara entre todos con luz desusada y despejara de broza la senda del Progreso había llegado.
Mi primo Calambres, por ejemplo, respondía hace ya algunos años a mi escepticismo:
- Internet fue la señal: la última puerta se abre. Quizá haya que esperar a que la conexión se extienda a cuevas y hogares de toda condición y a que el pelaje óptico se fortalezca bajo tierra, pero gracias a estos avances, primo Pintillo, pronto podremos dar a conocer el Sagrado Electrodoméstico a toda la Humanidad al mismo tiempo y, a la vez, protegernos de puñaladas por la espalda, complots o atentados.
- No te digo que no, Calambres bonito - le contesté - quizá esté cerca al fin el Momento Propicio para nuestra olla (ni sagrada ni electrodoméstica, por cierto, pero mejor dejarlo estar, que nunca ha sido prudente contrariar a mi primo Calambres) pero, como hemos aprendido de nuestros mayores, no es la tecnología lo que más debe pesar en nuestra decisión como custodios de la gran olla, ni tampoco la posible difusión a gran escala, sino más bien lo que se refiere a la evolución moral, política (o sea, y además: biológica) de la especie humana.»

lunes, mayo 04, 2009

Desde el punto de vista de Blake (que no es el mío)





Death is just a door, Blake said it first
It's just another room we enter, it's a threshold that hurts
Birth is just a chorus, death is just a verse
In the great song of spring that the mockingbirds sing
We come and we go, a-weeping and a-wailing
Our heads in the hands of the nurse
Well, put your head on my shoulder, baby, tell me where it hurts
You say you lost your one and only, could it get any worse?
I said, "Death is just a door, you'll be reunited on the other side"

Birth is just a chorus, death is just a verse
In the great song of spring that the mockingbirds sing
We come and we go, a-weeping and a-wailing
Our heads in the hands of the nurse
Well, put your head on my shoulder, baby, tell me where it hurts
You say you lost your one and only, could it possibly get any worse?
Death is just a door, you'll be reunited on the other side
Yeah, death is just a door, you'll be reunited on the other side, allright,
Yeah, death is just a door, you'll be reunited by and by

M. Ward
Blake's View
(Hold time, 2009)