jueves, noviembre 16, 2006

La falsa moneda


Cruzó los brazos
pa no tocarla.
Cerró los ojos
pa no llorar.
Temió ser débil
y perdonarla,
y abrió la puerta
de par en par.

Vete, mujer mala.
Vete de mi vera.
Rueda lo mismito
que la maldición.
Que Undivé permita
que el gaché que quieras,
pague tus quereres,
tus quereres pague
con mala traición.

Gitana, que tú serás
como la falsa monea,
que de mano en mano va,
y ninguno se la quea
Que de mano en mano va,
y ninguno se la quea.

Besó los negros
zarcillos finos
que ella dejara
cuando se fue,
y aquellas trenzas
de pelo endrino,
que, en otros tiempos,
cortó pa él.

Cuando se marchaba
no intentó mirarla,
ni lanzó un quejío,
ni le dijo adiós.
Entornó la puerta,
y, pa no llamarla,
se clavó las uñas,
se clavó las uñas
en el corazón.

Gitana, que tú serás
como la falsa monea,
que de mano en mano va,
y ninguno se la quea
Que de mano en mano va,
y ninguno se la quea.

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